Chaco tiene el departamento con la peor mora del país

Economía

Un dato quedó grabado esta semana en los informes económicos: Chaco tiene, dentro de sus fronteras, el departamento con peor mora de deuda de toda la Argentina. Se trata del Departamento Chacabuco, cuya cabecera es la ciudad de Charata, donde más de un tercio de lo que deben sus habitantes está impago. No es un dato aislado: es la punta de un fenómeno que atraviesa a buena parte del país.

Según el Mapa de la Deuda, un relevamiento del Centro de Estudios para la Ciudad (CEC) junto a la fundación alemana Friedrich-Ebert-Stiftung, en julio de 2026 el 36,79% de toda la deuda del departamento Chacabuco estaba en mora. Es el porcentaje más alto de cualquier departamento o distrito del país.

Una mora que no da tregua

El fenómeno no es solo chaqueño. Según el mismo Mapa de la Deuda, la morosidad total de las familias argentinas —sumando bancos y billeteras virtuales— llegó al 17,94% en julio, frente al 17,5% de junio, acumulando 21 meses consecutivos de aumento.

El propio Banco Central lo confirma con su métrica tradicional: la mora bancaria de las familias llegó en julio al 12,9%, el nivel más alto en dos décadas, contra apenas el 5,6% de un año atrás. La cifra del sector privado en conjunto (familias y empresas) se ubicó en 7,7%.

Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), también en base a datos del BCRA, agrega precisión: en julio, 5,6 millones de personas —el 26,9% de quienes tienen algún crédito— arrastraban al menos una deuda atrasada. De ellas, 3,4 millones ya eran consideradas «irrecuperables», con más de un año de mora.

Esa categoría, la más grave, creció 60% en apenas doce meses. En el mismo período, la cantidad total de morosos aumentó en 1,7 millones de personas. Y casi 900.000 ya tienen sus deudas en manos de agencias de cobranza, que muchas veces recurren a llamados a familiares o al trabajo para presionar el pago.

Una encuesta nacional de Management & Fit, difundida esta semana, muestra además hacia dónde va ese dinero. El 71,9% de los argentinos tiene algún tipo de deuda, y el 33,4% de quienes se endeudaron lo hizo para comprar alimentos o cubrir gastos del mes.

El dato más preocupante de esa encuesta es otro: el 25,9% tomó un nuevo crédito para pagar una deuda anterior. Uno de cada cuatro endeudados no pide plata prestada para consumir, sino para no caer en un problema todavía peor con la deuda que ya tenía.

La misma consulta encontró que el 53,6% de los hogares dice que sus ingresos no alcanzan para los gastos habituales, y que llegar a fin de mes es, para uno de cada cuatro argentinos, su principal preocupación personal.

Chaco, con récords que preocupan

En Chaco, el fenómeno tiene varios capítulos propios. Según un informe del CEPA basado en la Central de Deudores del BCRA, la provincia registraba en julio 173.681 personas morosas: el 2,9% del total nacional, por encima de su peso poblacional (2,6%).

Si la mora bancaria chaqueña (12,9%) está en línea con el promedio del país, el panorama empeora al sumar las billeteras virtuales: ahí Chaco exhibe una irregularidad del 36,6%, contra el 33,9% nacional. En el sistema total, la provincia llega al 18,6% frente al 15,7% del país.

Volviendo al Departamento Chacabuco: de los $57.135 millones que deben los residentes del departamento, $21.017 millones ya están impagos. De los 7.568 endeudados, 2.135 acumulan atrasos de más de 90 días. Ningún otro distrito del país exhibe una proporción de mora tan alta.

San Fernando, el departamento que incluye a Resistencia y su área metropolitana, concentra en cambio el mayor volumen de deuda de la provincia: $325.793 millones, con una tasa de mora algo menor (19,74%). Ahí el problema no es la proporción, sino la escala.

La edad también dibuja un mapa claro. Los adultos de 25 a 54 años representan el 69,7% de los morosos chaqueños, con un pico de 51.709 personas de entre 25 y 34 años: la franja que, en teoría, debería estar construyendo su estabilidad económica.

Entre las mujeres jóvenes el problema es todavía mayor: en julio, el 43,73% de las chaqueñas menores de 25 años con deudas tenía atrasos en el pago, el segundo porcentaje más alto del país, detrás de San Luis (46,35%).

Ni siquiera la oferta de crédito acompaña. En julio, Chaco fue la provincia con la mayor caída real en el otorgamiento de préstamos de todo el país (-2,1%): los bancos también se volvieron más cautos a la hora de prestarle a los chaqueños.

El propio INDEC informó que el desempleo en el Gran Resistencia bajó del 10,3% al 7,5% en el último año. Pero esa mejora estadística conviene mirarla con cautela: la tasa de desocupación no dice nada sobre la calidad de esos empleos, y la informalidad laboral está en niveles récord en todo el país (45%). Que baje el desempleo no significa que suban los ingresos ni que alcancen para pagar las deudas: la mora chaqueña, mientras tanto, siguió en aumento.

Ese es, quizás, el dato que mejor resume el momento: ni una tasa de desempleo que mejora en el papel, ni el crédito que se retrae, alcanzan para frenar una deuda que crece porque los ingresos reales —con trabajo, informal o sin él— dejaron de cubrir lo elemental. Pagar la comida o la luz se volvió, para millones de hogares y para un departamento entero del interior chaqueño, una cuenta que se salda a crédito.