Puro orgullo: Argentina terminó segunda en los Suramericanos con 293 medallas

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La delegación argentina terminó en el segundo puesto del medallero de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, que cerraron el sábado, con 293 medallas: 81 de oro, 87 de plata y 125 de bronce. Solo Brasil, con 312 preseas y 122 oros, quedó por encima.

Fue la mejor cosecha dorada desde Buenos Aires 2006, cuando la Argentina también fue local y ganó los Juegos. Además, sumó casi 100 medallas más que en Asunción 2022, donde había terminado tercera.

El logro vale todavía más por cómo se consiguió. La mayoría de los 658 deportistas de la delegación son amateurs y compitieron en medio del reclamo por el desfinanciamiento del deporte, con campeones que tienen hasta tres trabajos para pagarse el equipamiento.

La natación fue la que más aportó, con 28 medallas. Macarena Ceballos ganó cuatro oros. Cecilia Dieleke, con apenas 16 años, se subió al podio en las siete pruebas que nadó y marcó el récord de los Juegos en los 100 metros espalda.

En gimnasia artística, el equipo femenino cortó más de tres décadas de dominio brasileño y Julieta Lucas se colgó cuatro oros. El canotaje sprint, por su parte, ganó 10 de sus 13 medallas.

En los deportes de equipo también hubo oro: Las Leonas y Los Leones en hockey, Las Yaguaretés y Los Pumas 7s en rugby 7, y Los Gladiadores en handball, que cerraron los Juegos con la última medalla dorada.

Orgullo chaqueño

Chaco tuvo cinco representantes y volvió con un oro y dos bronces. Las saenzpeñenses Talía Rodich y Cristal Escalante, del club Águilas, se consagraron con Las Yaguaretés, que le ganaron 33-5 a Colombia en la final.

Rodich, que marcó un try en la final, resumió lo que costó llegar: «Esto significa mucho esfuerzo y muchas horas lejos de casa». Con el oro, el equipo también se clasificó a los Juegos Panamericanos de Lima 2027.

La tenismesista de Resistencia Ana Codina se colgó dos bronces: uno en dobles femenino, junto a Camila Argüelles, y otro por equipos. En las dos pruebas, la Argentina cayó en semifinales ante Chile. En singles, llegó a cuartos de final.

Alejo Gómez Franco, del Club Sarmiento, terminó cuarto en levantamiento de pesas, en la categoría hasta 95 kilos, con un total de 332 kilos. Candela Bernard, por su parte, compitió en squash.

Medallas a pulmón

Durante las dos semanas de competencia, muchos medallistas denunciaron el desfinanciamiento del deporte amateur por parte del Gobierno nacional. Contaron que combinan el entrenamiento con trabajos, que reciben ayuda de sus familias o que recurren a rifas para pagar viajes y equipamiento.

La imagen más fuerte la dejó la cordobesa Fernanda Russo, doble campeona en tiro, que rompió en llanto tras su segundo oro: «Ganamos con el corazón, pero necesitamos plata». También calificó de «mentiroso» al medallero y pidió recuperar el aporte del 1% que financiaba al deporte.

El misionero Augusto Servello, campeón en florete, contó que tiene tres trabajos para comprar su equipamiento. Este año solo pudo ir a tres de las diez competencias que tenía previstas. Además, por usar hojas de florete más baratas y pesadas, sufrió una tendinitis en el antebrazo.

La misionera Analía Zacarías, cuarta en BMX Freestyle, busca un segundo trabajo para viajar al Mundial. El boxeador Enzo Gallardo, en tanto, maneja un Uber para sostenerse.

Los atletas piden volver a financiar el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) con el 1% de la facturación de la telefonía celular, como se hizo hasta 2017.

Desde el Gobierno nacional, el Secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, Daniel Scioli, respondió que la Nación invierte 50 millones de dólares por año en el deporte.

Las cifras oficiales muestran otra cosa: hoy hay 807 becados, 580 menos que en 2023, y el presupuesto para becas de 2025 fue un 48% menor que el de 2023. Además, 2024 fue el año con menos fondos reales desde la creación del ENARD.

Con la mira puesta en Lima 2027 y en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, Santa Fe dejó una certeza: el deporte argentino tiene talento y garra de sobra. Lo que falta, según sus propios protagonistas, es un Estado que acompañe.