El ADN confirmó que los huesos hallados en un monte son de Nelson Gusak
Estaba desaparecido hace más de un año. Su madre reclama que le entreguen el cuerpo y sostiene que fue un asesinato.
Los restos óseos encontrados en abril en un monte de la zona sur de Resistencia pertenecen a Nelson David Gusak, el joven de 26 años que estaba desaparecido desde el 20 de septiembre de 2025. Fuentes judiciales confirmaron la identificación este jueves.
Su madre, Silvina Espinosa, contó que el ADN dio una coincidencia del 99% con el de su hijo y ahora reclama que le entreguen el cuerpo. Según explicó, todavía quedan trámites pendientes en la Fiscalía y en el Instituto de Medicina y Ciencias Forenses (IMCIF).
Necesita un edicto para que la comisaría le entregue el papel que tiene que presentar en la cochería para retirar los restos. «Ya no entiendo nada. Me voy a quedar sin vida esperando el cuerpo de mi hijo», dijo la mujer, que pidió celeridad a las autoridades.
La familia quiere sepultarlo en Puerto Tirol, donde juntó dinero con rifas y venta de comidas para comprar un lugar. Espinosa también insistió en que la investigación tiene que seguir: «La causa de mi hijo no es un suicidio, es un asesinato».
Con la identificación confirmada, las piezas pasarán por un estudio antropológico para determinar en qué circunstancias murió Gusak. El resultado podría demorar hasta seis meses.
Los informes forenses anteriores analizaron 131 restos óseos y concluyeron que eran compatibles con un varón de entre 20 y 30 años. No pudieron establecer la causa ni la fecha de la muerte porque el esqueleto estaba incompleto.
Qué se investiga
La causa está caratulada como «muerte dudosa» y la lleva la Fiscalía de Investigación Penal N° 3, a cargo de la Fiscal Rosana Soto.
La Fiscalía Especial de Derechos Humanos había rechazado intervenir porque consideró que no había pruebas suficientes de una responsabilidad policial directa. La definición sobre qué fiscalía debía seguir la investigación pasó entonces a la Procuración General Adjunta.
El 22 de mayo, el Comité para la Prevención de la Tortura del Chaco se presentó como querellante. Su planteo apunta contra policías que podrían haber actuado como autores, cómplices, instigadores o encubridores de la desaparición.
Los cuestionamientos de la familia arrancan el día en que lo vieron por última vez, en el barrio Zampa, en jurisdicción de la Comisaría Séptima. Según declaraciones incorporadas a la causa, efectivos de esa comisaría intervinieron en una casa de calle 8 donde estaba Nelson.
Allí detuvieron a tres jóvenes que lo acompañaban, por el supuesto robo de un carro. Quedaron libres al día siguiente, cuando las cámaras de seguridad mostraron que los autores habían sido otras personas.
Uno de ellos declaró que los policías golpeaban a Nelson y que él quedó en la vivienda cuando a ellos los llevaron a la comisaría. Según la familia, desde ese momento nadie volvió a verlo.
La familia también cuestiona lo que pasó con su celular. Apareció meses después en la Comisaría Séptima, tras los pedidos de la abogada Gabriela Bertoya. Según la familia, cuando uno de sus hermanos fue a reconocerlo, estaba encendido y reseteado.
En la investigación también se mencionó la hipótesis de un suicidio, a partir de un cable encontrado en el lugar del hallazgo. En abril, el Fiscal que intervenía entonces, Víctor Recio, explicó que ese elemento debía evaluarse junto con el resto de las pruebas.
Recio también dijo que la dispersión de los restos podía deberse a distintos factores, como el agua o los animales. La familia rechaza la idea del suicidio: sostiene que la rama del árbol no habría soportado el peso del joven.
Espinosa radicó la denuncia por la desaparición el 6 de noviembre de 2025 en la Comisaría Quinta Metropolitana. En diciembre, la Fiscalía pidió al Ministerio de Seguridad de la Nación que ofreciera una recompensa, que en enero se fijó en $5 millones.
En ese momento, la investigación trabajaba con las hipótesis de homicidio y de trata de personas con fines laborales.
El 24 de abril aparecieron los primeros restos en una zona de monte cercana a la avenida Nicaragua, en el sur de Resistencia. En los rastrillajes siguientes, algunos hechos por la propia familia, se encontraron más huesos y prendas de vestir.
