García Cuerva pidió llevar «el abrazo de María a los que no dan más»
En la misa central de la 52ª Peregrinación Juvenil, el Arzobispo advirtió que, por la intolerancia y la violencia, parece que «se está infectando el corazón del pueblo».
El Arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pidió este domingo a los peregrinos que, al volver a sus casas, se comprometan a ser «artesanos de la fraternidad» y lleven «el abrazo de María a los que no dan más».
Lo dijo en la homilía de la misa central de la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, que se celebró a las 7hs frente a la Basílica, ante los fieles que caminaron unos 60 kilómetros desde Liniers.
Ese abrazo, detalló, tiene que llegar a los abuelos, a quienes piensan distinto, a las personas con discapacidad, a quienes no tienen trabajo o duermen en la calle y a los jóvenes atravesados por la droga. «En definitiva, a todos», resumió.
El pedido llegó después de un diagnóstico sobre el presente del país: las heridas de la descalificación, la intolerancia y la violencia física y verbal «supuran», y parece que «se está infectando el corazón del pueblo», advirtió.
En línea con el lema de este año, «Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos», sostuvo que la Patria tiene «muchos abrazos pendientes»: de perdón frente a la descalificación y el insulto, solidarios frente a la indiferencia y de encuentro frente a tanto extravío.
En un tramo más íntimo, recordó la tormenta que sorprendió a los peregrinos el sábado y la comparó con la lluvia que a veces cae «adentro», cuando la soledad y las ausencias pesan. «La Virgen nos sale al encuentro con su ternura», afirmó.
García Cuerva también citó al Papa León XIV, quien durante su viaje a África dijo que una madre ama a todos sus hijos «del mismo modo y con todo el corazón», aunque sean diferentes. A partir de esa idea, llamó a trabajar para que a nadie le falte lo necesario para vivir dignamente.
La misa coincidió con los 800 años de la muerte de San Francisco de Asís, a quien, recordó, algunos llaman «el santo del abrazo». El Arzobispo pidió que la peregrinación sea «una escuela de fraternidad» para un país que se prepara para recibir al Papa en noviembre.
En el cierre, reclamó dejar de descalificar al otro, de ser indiferentes con quien sufre y de dar lugar al odio, porque «más allá de nuestras legítimas diferencias» todos los argentinos son hermanos.
La peregrinación partió el sábado cerca de las 10hs desde el Santuario de San Cayetano, en Liniers, bajo una lluvia intensa. Antes del inicio, el Gobierno bonaerense había previsto la participación de más de dos millones de personas.
